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Centro de Estudios Culturales del Tiris
El tratamiento de los materiales en la Base de Agüenit.

  Los últimos días de cada una de las campañas de contenido arqueológico y medioambiental se destinan a la realización de tareas “de laboratorio” en la Base militar de Agüenit con las muestras de materiales recuperados, especialmente de industrias arqueológicas. Pues, hay que señalar que desde el año 2007 venimos depositando regularmente los frutos de nuestras prospecciones en el Tiris dentro de un pequeño cuarto que en el recinto militar tenemos asignado para ello.

  De igual manera, conviene advertir que con esta labor se cumplen una serie de requisitos imprescindibles para asegurar la correcta cumplimentación de las fichas analíticas anuales –que se incluyen en la Memoria científica correspondiente– con los yacimientos que conllevan este tipo de informaciones: es decir, los correspondientes a “hábitats”, a “conjuntos industriales” y a “talleres” de explotación de materias primas.

  Así, pues, a lo largo de 3 o 4 jornadas completas se invierten necesariamente para efectuar las siguientes actividades con las evidencias materiales recuperadas en cada uno de esos yacimientos:

a) Valoración técnica y tipológica elemental de la muestra de efectivos líticos tallados, de fragmentos cerámicos, de objetos pulimentados y de molienda, de elementos de adorno, de restos de fauna, etc.

b) Fotografiado de una serie de lotes representativos de la composición y diversidad industrial de cada yacimiento.

c) Ordenación de los materiales y conservación de sus efectivos en bolsas dobles de plástico, que se etiquetan interiormente y se rotulan exteriormente.

d) Depósito de las bolsas con los materiales arqueológicos en sacos de tela y arcones metálicos, numerados en cada caso y guardados en el “cuarto-depósito” que para ese fín tenemos asignado en la Base militar de Agüenit.

e) Identificación de todas las bolsas de materiales contenidas en el interior de cada saco o arcón, mediante una hoja de inventario plastificada. En ella se indica: el nombre del yacimiento; la fecha de la recogida del material; el número de bolsas que componen la muestra total; el número de la ficha analítica con que se identifica y describe cada yacimiento en los registros que cada año se incluyen en la Memoria científica (y asimismo por referencia a las fichas incluidas en los catálogos-inventarios publicados de 2005-2007 y 2008-2011). Esta hoja se cuelga del exterior de cada uno de los sacos y arcones, una vez que se ha procedido al cierre de los mismos.

  Con esta serie de actuaciones, al menos, podemos decir: 1) que se aporta una primera perspectiva plural y selectiva del material que compone cada yacimiento arqueológico; 2) que se asegura el cuidado y la conservación elementales de los materiales recuperados; 3) que se dispone de cada yacimiento de forma ordenada y controlada en arcones y sacos; y, 4) que se facilita la labor de búsqueda de cualquier referencia arqueológica sobre la que se desee practicar algún estudio pormenorizado o profundizar en su análisis.

  Evidentemente, lo que conocemos así es la composición mayor del continente: es decir, por ejemplo, cuantas bolsas de materiales se poseen de cada yacimiento y la presencia en ellas, en términos generales, de industrias líticas talladas, fragmentos cerámicos, etc. Mas, en ningún caso, tenemos una idea del contenido detallado y preciso de esas referencias materiales.

  Y es que, de cara al registro normalizado de los datos patrimoniales, quedaría pendiente una labor más por realizar: la de proceder al inventario particularizado del contenido material de cada una de las situaciones registradas. Una tarea patrimonial que, en buena lógica, requeriría de una necesaria infraestructura básica a efectos de dependencias y de equipamiento elemental para ser asumida con garantías. Piénsese, además, que este oportuno marco logístico posibilitaría, no ya sólo la labor de registro y mejor ordenación y depósito de los materiales –al disponer de una sala de suficiente capacidad, con estanterías en su interior–, sino que incidiría directamente en su análisis y estudio elementales, con lo que ello aportaría de profundización en el conocimiento. Por ello, hemos venido reivindicando en numerosas ocasiones la creación de un «Centro de Estudios Culturales del Tiris», dentro de las propias tierras del Tiris.









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